3,400 visitas a nuestro Blog en el 2011

El 2011 ha sido un año de transición por lo que nuestras publicaciones no han sido como la de los años anteriores. Sin embargo, las estadísticas de WordPress.com nos sorprenden de una manera agradable. A continuación un reporte para el año 2011 de este blog.

Angel y Claudia Monzón-Rosales

Aqui es un extracto

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 3.400 veces en 2011. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 57 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

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El Secuestro de la Teología

Juan José Barreda Toscano

Tomado de La Red del Camino

A los estudiantes de teología les suelen preguntar “qué es la teología”. No nos sorprende la pregunta porque aceptamos que se trata de una materia ignorada para la mayoría del pueblo evangélico. Están quienes se animan a responder de forma “acabada” cual Manual de teología. Otros caen en el juego de la “academia”, y presentan una serie de opiniones que reflejan una buena memoria y, quien sabe, un poco de vanidad. Definir la teología siempre ha sido un problema y como tal refleja la complejidad de la existencia humana en su relación con Dios y su creación. Pero la teología no debe de ser ignorada por el hecho de ser compleja, aunque sí es necesario ser cautelosos al entrar en explicaciones.

Siempre me ha llamado la atención la razón de la pregunta “qué es la teología”. En realidad me doy cuenta que a menudo los que preguntan quieren saber: ¿a qué cosa rara te dedicás? ¿de qué o cómo vivís? Lejos están las divagaciones y la perorata filosófica para responder tales preguntas de forma satisfactoria. La gente no es tonta, sabe reconocer la evasiva en una respuesta complicada. Yo creo que la pregunta surge porque la gente advierte que sus vidas son afectadas significativamente por las enseñanzas del teólogo o teóloga. Detrás de esta pregunta subyacen otras preguntas más personales: ¿puedo confiar en vos? ¿estarás con nosotros cuando todas las propuestas que hacés sucedan? No siempre advertimos esto. Lo más llamativo es que no nos preguntamos por qué existen tanta ignorancia al respecto en un ambiente en el que, por el contrario, deberían de coexistir diversos puntos de vista. “Bienaventurados los que llegan a estas preguntas”. Lamentablemente están los enceguecidos que ni siquiera llegan a ellas.

Millones de cristianos en el mundo quizás ignoren lo que es la “teología”, ero de seguro no son ajenos a su significado-significante. Que no se haya sistematizado un pensamiento de determinada manera no significa que éste no exista o que no tenga vigencia. Sin embargo, por muchos años la teología ha sido secuestrada por los “sabios”, cuando no por los “poderosos”, a través de la creencia que ésta pertenece a un grupo de “académicos institucionalizados”. El quehacer teológico ha sido legitimado solamente cuando ha surgido de un grupo de teólogos (por lo general “hombres”) que respondieron a los parámetros de “denominaciones”, “organizaciones cristiana” o “instituciones educativas” que los emplean. Obviamente que no es así en todos los casos, pero sí lo es en una abismal mayoría en espacios conservadores. Muchos de los silencios o prohibiciones de abordar ciertos temas o de hacerlo bajo ciertas perspectivas, así como también, la domesticación de ciertas problemáticas a través de miradas pseudoprogresistas, son reflejo de la influencia e intereses de estos teólogos y teólogas institucionalizados.

Del mismo modo, la difusión y énfasis de ciertos temas no han sido sino la promoción marketinera de problemáticas que respondían a la razón de ser de las organizaciones a las que responden. Algunos han atribuido este hecho a que muchos de ellos y ellas viven en “burbujas” (aulas, bibliotecas, oficinas) sin percibir lo que la sociedad tiene como problema y búsqueda. En lo personal, sospecho que se debe a algo más perverso que, sin embargo, no es presentado como tal: guardar los intereses de las instituciones a las cuales se deben por ambiciones personales (sueldos, puestos altos, fama, concentración de poder, “amistades”, etc.). Estas ambiciones tan evidentes son, otra vez, justificadas por argumentaciones religiosas como “ser prudentes”, “dar buen testimonio”, “no ser conflictivos”. No es que exista el ser humano que no conforme alguna institución o que se vincule a ella, pero están aquellos que supeditan su vida y su reflexión teológica a los intereses de sus contratistas y sus intereses egoístas traicionando a Jesús. Claro está, nunca se llama a tal situación “traición”, pero quizás en algunos momentos de lucidez, el teólogo o teóloga sincero advierta que es esto lo que está haciendo.

Pero este secuestro de la teológica no ha sido sino una farsa muy difundida. Millones y millones de cristianos desarrollan un quehacer teológico sin pasar por las instancias académicas o los espacios que han querido monopolizar la teología. No estoy en contra de la formación académica en el campo de la teológica, sino que me refiero a aquella ideología que ha hecho pensar a muchos que la teología le pertenece exclusivamente al académico universitario, al punto de hacer pensar que el pensamiento, el conocimiento y la información que éste aporta son “la verdad”, “lo más alto” y “la realidad”. Ciertas expresiones usadas en el mundo evangélico son rezagos de este secuestro de la teología a partir del menosprecio de otros quehaceres teológicos: “reflexión seria”, “bajar la teología”, “contextualización”, “teología pastoral”, entro otros. ¿Cuándo la teología fue difícil? ¿cuándo perteneció a los de “arriba”? ¿cuál reflexión humana puede hacerse sin ningún contexto? ¿cuál teología no compete a la vida humana? El “secuestro de la teología” no consiste en que otros no hayan hecho teología, sino en haberles hecho creer que no lo hacían, o en llevarlos a pensar que su quehacer teológico no era significativo, fiel y profundo para Dios y su creación por el sencillo hecho de no pasar por las instituciones que otros avalaban, por la línea de pensamiento que dominaba o por las perspectivas y formas que articulaban cierta concepción de “verdad” y “fidelidad”.

¿Cuánta profundidad teológica puede ostentar aquel que por pura abstracción pro-pone un tema que nunca quiso transitar como un “hecho”? ¿Qué sentido tiene hacer una teología que no sea “pastoral”, que no parta de algún compromiso y acompañamiento hacia el bienestar del ser humano? ¿Qué teología hay que no competa a la vida humana en su vinculación con Dios y la creación? ¿Qué reflexión puede agotar la revelación divina a “toda la creación”? Entiéndase, no se trata de una tensión entre “académico” y “no académico”, tampoco entre “teóricos” y “prácticos”, o entre quienes tienen más experiencias que los otros. Se trata de desconocer el hecho que el quehacer teológico le es propio a todo ser humano que se relaciona con la divinidad. El secuestro es haber silenciado a partir del menosprecio las voces con otras formas, desde otros lugares y otras búsquedas del quehacer teológico. Es violentar a la sociedad con la imposición de ciertas perspectivas y metodologías teológicas que le fueron ajenos, cuando no dañinos, a las grandes mayorías de la población. El secuestro de la teología ha llegado a su máxima expresión cuando muchos seguidores de Jesús ignoran su quehacer teológico, cuando lo menosprecian, cuando han renunciado a la búsqueda de una reflexión y estilo de vida que refleje un rostro de Dios cercano y participante en sus historias; cuando admiran a aquel o aquella que se dedica a escupir pro-puestas que no transita, cuando llaman a eso “conocimiento” y “sabiduría”. ¡Qué lejos está todo esto de las credenciales que Pablo mostraba en cada pueblo al que llegaba!

María Filomena es una hermana de nuestra iglesia. No ha estudiado formalmente teología, pero nos aconseja de parte de Dios de tal manera que refleja su conocimiento de él. Su conocimiento no ha sido sistematizado de acorde a la “academia”, pero sí de acorde a las vicisitudes de la vida cotidiana. Su cuerpo en el abrazo hacen sentir al Dios de amor, en el living de su casa la Palabra de Dios vuele a café y saben a galletitas, en esos momentos Dios alcanza corazones desde la hospitalidad y el consejo de madre que muchos recibimos. El cansancio que observamos en su servicio hablan de la naturaleza divina y de la voluntad de Dios de amar a quienes más sufren. Sus palabras son “bíblicas”, cuenta historias de fe, nos recuerda aquellas otras presentes en las Escrituras que nos pueden servir como testimonio para nosotros hoy. El tono de su voz entona a la maestra de escuela que ha sido por más de 30 años, es una melodía que declara que se preocupa por vos. ¿No es esto un quehacer teológico? ¿No refleja una teología? Cuando alguien le pregunta por qué hace esto observamos su profundidad, una profundidad que tiene cuerpo y compromiso, una sabiduría que te anima a seguir creyendo.

Yo sé dónde encontrar a María Filomena. Yo sé que ella estará cuando las cosas sucedan. Yo sé cómo y de qué vive, y ha dispuesto su suerte como la mía. Hace pocos años rescató su quehacer teológico en una comunidad de fe que la ayudó a advertir lo que estaba sucediendo con ella. Con sus 64 años María probablemente pregunté qué es la teología, pero siento que su pregunta no partirá desde la ignorancia o el ocultamiento sino en el camino de búsqueda de comprender lo que viene sucediendo en su vida. Es así que en nuestras comunidades de fe las Marías, los Felipes, los Pedros, las Lucías, desarrollan un quehacer teológico y tienen una teología que responde al corazón de Dios. Seguramente algunos “teólogos” y “teólogas” harían bien en prestar más atención a sus voces, a dejarse pastorear también por ellos y ellas. Seguramente algunas conversiones al hablar de Dios a través de su multiforme revelación serían necesarias, sobre todo, para aquellos y aquellas que hemos pretendido acceder a las profundidades. Empecemos por recuperar lo perdido, por rescatar aquella práctica de nuestra fe cristiana: el quehacer teológico.

Seguramente la convivencia entre los diversos modos de hacer teología sucederá a partir de espacios de diálogo y convivencia en nuestras iglesia. Cuando, por ejemplo, acabemos con los “lugares altos” en nuestras iglesias, esos atrios que nos distancian del resto y nos ponen en lugares que ningún humano cuerdo quisiera sostener. Quizás cuando queramos disponer nuestros asientos en círculos para vernos y conocernos al hablar de Dios. Cuando los pobres dejen de ser objeto de servicio y conformen la organización y la filosofía de la iglesia. Cuando el discipulado deje la “educación cristiana”, cuando sea crítico a la institucionalización de la teología y fomente una constante creación de estilos de vidas y perspectivas leales a ese Jesús que sigue caminando…

Ya lo sé, esto suena a muchas “ideas”. Las ideas no son malas en sí mismas. En todo caso, ¡”vengan y vean”! Sin soberbia, estamos quienes vamos tras las huellas de Jesús…

Juan José Barreda Toscano
Iglesia Bautista de Constitución
RdC Argentina

La Espiritualidad Bíblica: una relectura desde Miqueas y Santiago / Elsa Tamez y Esteban Voth

Pobreza, Diversidad y Justicia Social

En este artículo Joel Van Dyke describe el énfasis de Misión Urbana del programa de Maestría de SETECA. Además, hace un resumen histórico de lo que se hace con Bakke y las posibilidades de estudio. Luego, describe algo de lo que sucede alrededor del Seminario Teológico Centroamericano y la necesidad de mostrar la Misión Urbana o Proyección Comunitaria.

Por Joel Van Dyke

Director
Estrategia de Transformación

Publicado en decanaturaseteca.wordpress.com

Durante años, los entrenamientos de CTM y Estrategia de Transformación se impartieron en un ambiente informal sin ningún grado académico ligado a ninguna parte del menú de entrenamientos.  Al avanzar los años, hemos continuado enseñando de esta manera con nuestras redes de líderes, pero también hemos sido invitados más y más veces a proveer nuestros contenidos como parte de la educación formal de otras instituciones.  Este proceso inició en  Nairobi, Kenya; en donde una alianza con Bakke Graduate University (BGU)cuenta actualmente con 33 estudiantes de maestría y doctorado cursando créditos en el programa de Liderazgo Urbano Global.  También hay cohortes de BGU/CTM con estudiantes de maestría en Anchorage, Alaska y Cincinnati, Ohio.

En América Latina, fuimos invitados hace varios años por el Seminario Teológico Centroamericano en la Ciudad de Guatemala (SETECA) para desarrollar un énfasis en Misión Urbana; usando nuestro menú de entrenamientos como parte del previamente establecido grado de la Maestría en Ministerio.  El deseo de muchos es, que éste énfasis se expanda a una Maestría a escala completa, con el grado en Ministerios Urbanos.  Actualmente estamos enseñando dos cursos intensivos al año en Seteca, y justo la semana pasada completamos el módulo del curso llamado “Pobreza, Diversidad y Justicia Social en América Latina.”

Ron y Linda Ruthruff vinieron de Seattle para estar con nosotros durante una semana, junto a Liz Herrera de Cabezas y un servidor, tuvimos a nuestro cargo el curso para estudiantes de Maestría y Doctorado, representando los países de Costa Rica, Guatemala, Colombia, Uruguay, Bolivia, Honduras, Argentina, El Salvador, México, Cuba, Haití y Estados Unidos.  Fue una experiencia increíble poder conectar y compartir una sólida combinación de tiempo en aula, invitados y charlas especiales y excursiones, utilizando la ciudad misma como la incubadora de exploración y reflexión teológica.   Pasamos un día con los amigos menonitas, que nos dieron a conocer su compromiso a los principios de la Justicia Restaurativa; que proviene de la tradición anabautista.  También recibimos en el aula a tres abogados que presentaron el trabajo que realizan en contra de las injusticias hacia las mujeres en nuestro país.   Un estudio global de desigualdad de género; realizado por el Foro Económico Mundial; enfocado en la falta de oportunidades y la violencia contra la mujer, ubicó a Guatemala en el lugar 111 de 134 países; siendo el último lugar en América Latina.  Estos abogados compartieron con nosotros su lucha solitaria  en contra de la creciente ola de injusticias contra las mujeres en nuestro país, y su honesta frustración con la falta de compromiso e incluso interés de parte de la iglesia en estos temas.  En un momento, se le preguntó a una de as abogadas, qué haría respecto a las injusticias contra las mujeres, si ella fuera pastora en una iglesia en Guatemala.  Su rostro se iluminó y toda su respuesta fue tan vivaz al dar un paso al frente y dar una hermosa exhortación acerca de las necesidades reales de las mujeres en el país, y dando un reto articulado, conmovedor y profundo acerca de cómo debe responder la iglesia.

El último día de clase, pasamos un par de horas en una “sala”, a los pies de unos “profesores” sorprendentes.  Caminamos fuera de las instalaciones del seminario, cruzamos la calle y atravesamos una puerta rodeada de paredes pintadas con graffiti.  Este lugar es conocido como “el tanque” y es el hogar de más de 35 jóvenes de la calle, que viven y se mantienen justo fuera de las puertas del Seminario.  Los jóvenes nos recibieron calurosamente en la “sala” de su casa, y nos permitieron hacerles algunas preguntas, para intentar aprender de sus historias.  Esta experiencia terminó con un almuerzo que compartimos, para luego, regresar al “otro lado de la pared”, en el aula, a desempacar lo que la experiencia nos había enseñado.  El jardín del conocimiento académico fue regado por lágrimas de pasión y un compromiso renovado al reflexionar en lo que sucede cuando conceptos sociológicos y teológicos cobran vida en personas e historias en medio de obstáculos inimaginables.

Una vez más, aprendimos que hacer preguntas hermosas a la ciudad, es mucho más efectivo que traer a la ciudad una lista de respuestas predeterminadas.  La ciudad está convirtiéndose para nosotros, de maneras formales e informales,  en un salón de clase, una parroquia y un parque de juegos.   Estamos agradecidos por el número de aliados institucionales que han tomado nota de la importancia y relevancia del liderazgo informal, al nivel de la calle, en agentes de transformación; a través del cual nos hemos conectado y a lo largo de los años, hemos abierto brecha (con los riesgos inherentes) para conversar y avanzar paso a paso hacia arriba, hacia los vestíbulos sagrados de la educación formal.  Tenemos por seguro, que la semana pasada fuimos grandemente bendecidos  al sentarnos en la intersección de la academia y la participación en la calle, a través de una profunda conversación  alrededor de los temas de pobreza, diversidad y justicia social,  con la ciudad misma como salón de clase, y como maestra.

Génesis de una iglesia contemporánea

Paco Palafox

Tomado de:   http://bit.ly/hbIKk1

1 En el principio creó él su propia iglesia rentando un lugar para algunas personas dejando atrás cualquier denominación y se declaró a sí mismo como pastor.

2 Y la iglesia estaba desordenada y vacía y algunas personas se acercaban a apoyarlo. Y aún ahí el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de ese lugar.

3 Y dijo el pastor: Juntemos una ofrenda para arreglar la iglesia; y se juntó la ofrenda.

4 Y vio el pastor que la ofrenda y la gente era buena y apoyaban sus ideas; y separó las ofrendas para la iglesia y otra para él.

5 Y llamó el pastor a las ofrendas donativos para no pagar impuestos y para sus gastos les llamó diezmos .Y fue la tarde y la mañana para pedir dinero.

6 Luego dijo el pastor: Haya expansión en medio de los congregantes y separó a la gente que le convenía de la gente que no tanto.

7 E hizo el pastor la expansión y separó la gente que estaba debajo de los doce años como niños y adolescentes y los que estaban sobre esas edades: reunión general, grupo de varones, de mujeres, de adultos solteros…Y fue así

8 Y llamó el pastor a la expansión “Mi iglesia”. Y fue la tarde y la mañana una reunión especial para atraer a más gente.

9 Dijo también el pastor: Júntense los que sepan tocar algún instrumento y los que canten descúbranse. Y fue así.

10 Y llamó el pastor a los que tocaban y cantaban “Mi grupo de alabanza” y a la demás gente: servidores. Y vio el pastor que era bueno y le convenía.

11 Después dijo el pastor: Produzca mi iglesia gente que venga a limpiar las instalaciones y lavar los baños, acomodar sillas y tener todo ordenado y limpio. Y fue así.

12 Produjo pues la iglesia gente de buen corazón para ayudar sin preguntar, gente que ayudaba sin esperar nada a cambio y que en su corazón sabía que lo que hacia valía la pena aun sin ser reconocidos. Y vio el pastor que para él era bueno y le convenía.

13 Y fue la tarde y la mañana de limpieza y arreglar las instalaciones cada quien poniendo de su bolsillo lo que había que pagar.

14 Dijo luego el pastor: Haya luz y sonido para las reuniones generales y para los eventos especiales, gente que sepa de sonido y que venga temprano antes de comenzar la reunión a preparar todo y que lo haga bien, comprometidos para poderles reclamar cuando no salgan bien las cosas

15 y darles órdenes como si les pagara un sueldo cuando nunca recibirán ni una moneda de mi parte, y así sirvan por años. Y fue así.

16 E hizo el pastor dos grandes equipos de líderes; los 12 líderes “importantes”, amigos de él y los demás sublideres de células para que obedecieran sin tener un trato directo con ellos. Así se hicieron las “estrellas”.

17 Y los puso el pastor en la expansión de su iglesia y les nombró “ministerios”

18 para señorear en cada área de servicio todo el tiempo tratando de opacar a otros fingiendo haber niveles de espiritualidad por algún cargo de liderazgo. Y vio el pastor que era bueno para el por que así controlaba mejor.

19 Y fue la tarde y la mañana de cursos sobre “liderazgo”.

20 Dijo el pastor: Produzca de la gente, más encargados de los niños, porque son muy inquietos y distraen a los padres de mi predica y a la hora de la ofrenda.

21 Y creó el pastor los grandes monstruos y traumas de la infancia, llenando a los niños de clases aburridas historias repetidas, los maestros sin preparación que solamente logran que de más grandes no quieran saber nada de eso. Y no vio el pastor que no era bueno.

22 Y el pastor felicitó a sus lideres diciendo: “Den fruto, multipliquen a los miembros en mi iglesia, tráiganme ofrendas y reportes de gente que este en rebeldía por no pensar como yo para convencerla o correrla. Y los líderes asentían con la cabeza.

23 Y fue la tarde y la mañana en una comida solo para sus doce líderes.

24 Luego dijo el pastor: Produzcan un CD de alabanza en vivo de nuestra congregación, una página en Internet, una editorial para mis libros y todo lo que se pueda para que vean que mi iglesia es punta de lanza y de las más bendecidas e increíbles. Y fue así.

25 E hizo congresos de jóvenes, mujeres, varones, música, líderes, publicó libros, CDS de música, vendía predicaciones, desayunos, seminarios, encuentros, preencuentros, reencuentros y post-encuentros. Y vio el pastor que para él era bueno.

26 Entonces el pastor dijo: “Hagamos a Dios a mi imagen y semejanza, conforme a mi forma de ser y todo lo que yo diga que es bueno o malo, aceptado o inaceptado, incluyendo música, televisión, cine, forma de vestir, forma de hablar, de llevar la reuniòn, etc., aun cuando no tenga bases bíblicas y solo sean simples caprichos míos se respetarán, y si no, serán juzgados de rebeldía y expulsados de mi iglesia, y así yo voy a señorear sobre todos los miembros de mi iglesia diciendo “Dios dice, Dios me dijo, Dios me hizo sentir”, cuando en realidad es lo que “yo digo, yo siento y yo quiero”

27 Y creó el pastor a Dios a su imagen y semejanza… y vio Dios que ESO NO ERA BUENO.

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