Visión de la Iglesia


 

Guatemala

Guatemala

 

Por Angel Monzón

Mi visión de la iglesia va más allá del cierren los ojos, pónganse de pie, canten, oren, escuchen. Porque la visión implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está la iglesia.

La visión es importante porque marca la pauta de vida de quién la posee. Hay muchas definiciones de lo que es “visión” y algunas son muy limitadas. Las visiones que más abundan sobre la iglesia son las influenciadas por el iglecrecimiento, las megaiglesias y la globalización eclesiástica.

 

En primer lugar diré que mi visión de la iglesia va más allá del cierren los ojos, pónganse de pie, canten, oren, escuchen. ¡Aquí es donde tengo problemas! Que tal si no quiero cerrar los ojos o si no quiero pararme. ¿Es irreverente que a veces no quiera cantar sino meditar el canto? ¿Por qué hay una persona que, en tal caso, me da ordenes que debo cumplir? ¿Acaso Dios no puede ser alabado y honrado de otra forma? Mi problema no es que exista una figura de “director musical”, sino porque éste muchas veces se coloca como superior a los demás y parece determinar la única forma correcta de acercarnos a Dios. Bien pudiese llamársele a esto “violencia eclesiástica”.

Pero ¿cuál es el problema en todo ello? El problema es que esto puede terminar siendo lo único, lo exclusivo y lo que diferencia a cada comunidad de fe. Las iglesias pueden ser conocidas como alegres, tradicionales, innovadoras, entre otras pero no más allá de esto. ¡Este es el problema! Parece que no queda espacio para otra práctica litúrgica más y por ello es reduccionista. ¿Acaso no hay adoración en ayudar al prójimo? ¿Acaso no es liturgico exigir justicia al agobiado? ¿Acaso no hay búsqueda de Dios al velar por el sustento económico de nuestros hermanos? (Y quién parece necesitarlo no está precisamente fuera de nuestro contexto eclesiástico o necesariamente en la calle.)

La visión implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está la iglesia. No se puede hacer iglesia sin contexto. El ser críticos con nuestra realidad social no es lo mismo que ser “criticones” o “detractores”. Crítico se debe entender por develar la realidad. Es como si existiese una gran cortina y el ser humano se apresura a moverla hacia un lado para ver que hay más allá, para descubrir otra realidad. En este sentido la visión debe ser “liberadora” porque nos abre la mente hacia lo que nuestro sistema excluía pero existe. Nos libra de la pequeña realidad en la que se vive y nos concientiza de la pobreza, violencia, narcotráfico, política partidista, entre otros.

También la visión debe ser política porque la iglesia no es un estado pequeño dentro de otro estado.  El ser críticos a la realidad política no es lo mismo que hacer “política partidista”. El ser humano tiene  responsabilidades hacia su país y como ciudadano debe cumplirlas. La política partidista es muy manipuladora y busca cualquier medio para llegar a su fin, y es meramente prágmatica. Como ciudadanos debemos pronunciarnos ante las injusticias, exigir transparencia en los procesos gubernamentales y pedir cuentas claras en los manejos públicos. ¿Se le puede llamar a esto política responsable?  Es más, se debe velar y ayudar a aquellos que se han quedado sin voz dentro de un sistema que escucha a los poderosos y excluye a las minorías.

Finalizo diciendo que la visión debe implicar la comprensión crítica de la realidad económica. No creo que Jesús tuviese en mente una iglesia que se esconde en “espiritualizar” la realidad económica. La economía es un motor fundamental en el desarrollo de cualquier sociedad y lo triste es que la iglesia no la tiene en sus campos de acción. Hace falta dentro de nuestros contextos eclesiásticos “ministerios” especiales que concienticen, ayuden y se pronuncien en este campo. La iglesia no puede seguir escondiendo e ignorando la realidad económica de sus feligreses. Debe cesar, en algunos casos, el saqueo de los pocos bienes materiales que sus fieles poseen. En estos días, pareciera ser que la venta de indulgencias ha pasado del “acceso al cielo” por prosperidad material, retorno del hijo a casa y venta de salud física.

Por ello, afirmo que  mi visión de la iglesia va más allá del cierren los ojos, pónganse de pie, canten, oren, escuchen. Porque la visión implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está la iglesia.


«El Espíritu del Señor está sobre mí,
por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos
y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor.»

Lucas 4:18-19

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 802 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: