Iglesia, Misión y Poder: Una Alternativa Emergente


Por Luis M. Tapia R.

Tomado de www.ftl-al.org

IntroducciónEn el marco de la Consulta de la Fraternidad Teológica Latinoamericana-Chile “Iglesia, Misión y Poder en Chile”, esta ponencia busca presentar el Movimiento de Iglesias Emergentes de los Estados Unidos como una alternativa cristiana a tomar en consideración en el contexto chileno, destacando el aporte que pueden hacer las propuestas de dicho movimiento en los aspectos de misión, iglesia y poder.En primer lugar se expondrán las características generales del movimiento emergente y su origen histórico, destacando en forma posterior sus propuestas de misión y eclesiología, para finalizar con algunos aspectos a considerar sobre el uso del poder en las comunidades de emergentes.

1. La Conversación Emergente

Aunque la Iglesia Emergente o el Movimiento de Iglesias Emergentes ya es conocido en Latinoamérica gracias a la World Wide Web (Internet) y gracias a la gira que Brian McLaren realizó por nuestro continente el año 2006 junto a René Padilla, es necesario mencionar, antes de presentar su historia y características más generales, que la denominación de Iglesia Emergente o Movimiento de Iglesias Emergentes es problemática y rechazada por sus participantes. Esto ya que, por un lado, sus participantes pertenecen a distintas tradiciones eclesiales y teológicas, por lo que no se puede considerar que los cristianos emergentes forman una organización, institución o denominación eclesial y, por otro lado, ellos mismos niegan ser parte de un movimiento organizado y prefieren llamarle conversación emergente al fenómeno del que son parte. Señalan que este fenómeno no puede ser considerado un movimiento debido principalmente a que no han establecido propuestas de acción determinadas ni objetivos determinados a corto ni a largo plazo.

Es difícil definir, clasificar o caracterizar en forma específica la conversación emergente y a los cristianos que forman parte de ella. Se puede indicar a grandes rasgos que quienes forman parte de esta conversación, dialogan entorno a lo que significa seguir a Jesús en la presente era posmoderna y en torno a la desilusión frente al estado del cristianismo y sus organizaciones e instituciones. Se dialoga con el objetivo de deconstruir el cristianismo en todas sus formas: teología, eclesialidad, espiritualidad, etc. Por lo que muchos participantes de esta conversación no asumen ninguna confesión o artículos de fe en forma definitiva y se describen a sí mismos como post-evangélicos, post-liberales y post-carismáticos.

También es difícil determinar en forma precisa el inicio del movimiento emergente en Norteamérica, pero se puede señalar que fue gracias a la iniciativa de una organización cristiana norteamericana llamada Leadership Network, que se dio inicio a la conversación emergente.

En 1997 Doug Pagitt fue comisionado por Lidership Network para encontrar la próxima generación de líderes evangélicos. Su primera tarea fue convocar a una docena de lideres jóvenes a un encuentro llamado GenX 1.0 para discutir la misión cristiana hacia la generación X. El término generación X se usa normalmente para referirse a las personas nacidas en la década de los 70, aunque se suele considerar rangos como 1971 a 1981. También se le conoce como la “Generación de la Apatía” o la “Generación Perdida”. La Generación X se caracteriza por una apatía o rechazo hacia la religión, las tradiciones familiares y generacionales, y los patriotismos. En el encuentro GenX 1.0, gracias a la intervención de Brad Cecil, algunos de los líderes llegaron a la conclusión que el asunto principal no era un problema de  “enganche generacional”, esto es, cómo atraer a esta “generación perdida” a la iglesia, sino el cambio de paradigma de un mundo moderno a uno postmoderno y cómo este transformará la iglesia y el cristianismo en general. Este grupo después fue llamado con diferentes nombres como “Young Leaders Network” y “Theological Working Group”.

Tony Jones señala que mientras que las iglesias, evangélicas y liberales, estaban preocupadas de llenar sus templos y, por tanto, perfeccionar sus métodos, estos primeros emergentes estaban interesados primariamente en las teologías que fundamentan las prácticas del cristianismo norteamericano. Parecía que la praxis y los métodos de las iglesias estaban construidos en base a presupuestos teológicos que no habían sido examinados por al menos una generación. El camino que tomaron los emergentes para desenmascarar estos presupuestos fue el cuestionamiento y diálogo teológico. En este aspecto Jones afirma que en algún sentido se estaba siguiendo la senda de Derrida y otros deconstruccionistas posmodernos al cuestionar las premisas del cristianismo heredado.[1]

Las reuniones y conversaciones continuaron hasta que el grupo se desafilió completamente de Lidership Network el año 2000, debido a que esa organización no estaba de acuerdo con el rumbo que el grupo estaba tomando. El 21 de Junio de 2001 se reunieron nuevamente en la búsqueda de identidad y un nombre con el cual continuar la conversación. En el pasado también se les había llamado al grupo “emerging church” y “emerging leaders” por lo que como una variante de esos nombres decidieron llamarse “Emergent”. El grupo estaba compuesto por teólogos y pastores como Brian McLaren, Doug Pagitt, Tim Keel, Chris Seay, Tim Conder, Brad Cecil y Tony Jones.

Posteriormente se formó una red de cristianos emergentes llamada Emergent Village, coordinada nacionalmente por Tony Jones hasta finales del 2008. Emergent Village tenía el propósito de continuar la conversación y estrechar lazos fraternales con todos aquellos que querían ser parte del diálogo. Se considera hasta el día de hoy como “una red en crecimiento que busca establecer amistad y compañerismo entre cristianos que buscan amar nuestro mundo en el Espíritu de Jesucristo”[2]. Emergent Village esta organizado en núcleos locales los cuales se reúnen anualmente en eventos y conferencias nacionales. En la actualidad Emergent Village ha buscado descentralizar el movimiento emergente debido a que estaba adquiriendo demasiada supremacía en la conversación, pero aun tiene un rol importante al convocar eventos nacionales, como la Conversación Teológica con Jürgen Moltmann, programada para Septiembre de 2009.

A pesar de el rol protagónico de Emergent Village durante algún tiempo, y de sus líderes más conocidos como son Brian McLaren, Pastor, autor y conferencista internacional, Doug Pagitt, Pastor de la iglesia Salomon’s Porch, y Tony Jones, Coordinador de Emergent Village y autor de

Brian McLaren
Brian McLaren

varios libros, la conversación emergente en realidad nunca ha sido una organización o movimiento centralizado, sino que se compone de cristianos que dialogan a través de los nuevos medios de comunicación social (blogs, e-mail, redes sociales virtuales, podcast, webcams, etc.), que crean nuevas comunidades de fe con innovadoras formas de adoración y liturgia, y elaboran una teología radical para el contexto posmoderno. Jones afirma que siempre será complejo describir el movimiento emergente ya que en realidad es sólo una manifestación del dramático cambio de paradigma en que los cristianos se encuentran.[3]

2. La misión emergente, Jesús quiere salvar el cristianismo.

Jones señala que los cristianos emergentes no se pueden separar del contexto posmoderno en el que se originaron, por lo que asumen la incredulidad hacia las metanarrativas, hacia el progreso y el racionalismo. Asumen además un pluralismo radical al mantener la propia identidad, mientras que aceptan abiertamente la identidad del otro.[4] Debido a esto los cristianos emergentes en Norteamérica han sido duramente criticados señalando que, al contrario de influenciar el contexto cultural, se han dejado influenciar por la cultura y han cambiado el cristianismo histórico por una versión posmoderna de este.

A estas acusaciones el movimiento responde que el problema con esta postura crítica es que no entiende realmente lo que es la cultura. Cultura, afirma Jones, no es una entidad que esta “ahí afuera” y a la cual los cristianos deben resistir o aceptar, sino que, técnicamente hablando, culturaviene de la palabra latina culturus, de la cual también viene nuestra palabra cultivar. Cultura es el conjunto de símbolos, esto es, lenguaje, ropa, iconos, ideas, estilos de peinado, etc. en los cuales los seres humanos cultivan sus experiencias de vida.[5]

Se puede afirmar, siguiendo el mismo argumento de Jones, que la cultura lo es todo y esta en todas partes, por lo que quienes critican que los cristianos emergentes se han dejado influenciar por la cultura, no se percatan que también ellos están inmersos irremediablemente en un contexto cultural específico, que puede ser moderno o pre-moderno, y es desde este contexto cultural que critican la conversación emergente.

Si se pregunta cómo es que los cristianos emergentes entienden la misión desde el contexto cultural posmoderno en el que se encuentran, se puede señalar que la misión desde el punto de vista emergente esta íntimamente relacionada al proyecto de deconstrucción del cristianismo. La misión cristiana consistiría en hacer realidad el mensaje de reconciliación integral del evangelio (reconciliación con Dios, la humanidad, la creación y el propio individuo) centrado en la persona de Jesús y su mensaje acerca del Reino de Dios[6], pero para hacer realidad esta reconciliación en el contexto posmoderno sería necesario, como paso previo, la deconstrucción del cristianismo en todas sus formas: teología, eclesialidad, espiritualidad, etc.

La deconstrucción es primariamente una forma de análisis literario en el cual los presupuestos subyacentes de un texto son revelados e incluso desarmados. Se ha hecho importante en otros campos aparte del literario, incluyendo, como en este caso, el campo teológico, en el cual hace referencia a deshacer analíticamente los elementos que constituyen la estructura del cristianismo.

Los cristianos emergentes entienden que al igual que Jesús no se dejó domesticar por las fuerzas políticas y teológicas de su tiempo, el evangelio tampoco se deja enclaustrar por la burocracia, la institucionalización, el individualismo y el dogmatismo del cristianismo contemporáneo. El cristianismo emergente es el esfuerzo de parte de personas específicas, en un tiempo y lugar específico, de responder al evangelio en su fuerza liberadora. Se podría decir que los emergentes entienden que la misión hoy consiste en comunicar esta buena noticia liberadora de Jesús a toda persona, incluyendo a las personas y comunidades cristiano-protestantes, sean de corte evangélico o liberal, debido a que ese es el trasfondo religioso de la mayoría de los Norteamericanos y de los participantes del movimiento.

En este aspecto, y desde hace ya algunos años, se pueden apreciar dos líneas de conversación dentro del movimiento emergente. Por una parte están aquellos que consideran que únicamente los métodos y prácticas en el cristianismo se han vuelto irrelevantes y deben ser deconstruidos o trasformados. El término en inglés emerging se ha asociado a este sector. Sin embargo, en esta ponencia se ha hecho referencia a la otra línea dentro del movimiento que es la más provocativa y que se denomina generalmente con el nombre de emergent, por estar más ligada a Emergent Village. Este sector considera que al cambiar los métodos es inevitablemente que se cambie el mensaje. Indica Jones:

el evangelio cristiano esta siempre inculturado, siempre articulado por ciertas personas en cierto tiempo y lugar. Tratar de paralizar una articulación particular del evangelio, para hacerlo intemporal y aplicable universalmente, realmente es un acto de injusticia contra el mismo evangelio. Este punto es central en el movimiento emergente  y en cómo los cristianos emergentes buscan trazar un curso para el seguimiento de Jesús en el mundo posmoderno, globalizado y pluralista del siglo XXI.[7]

Uno de los autores emergentes mas importante y provocador en este punto es Brian McLaren. Comenzando con su libro A New Kind of Christians, McLaren ha seguido un proyecto de deconstrucción teológica del cristianismo en todas las áreas.

En parte parábola y en parte diálogo socrático, A New Kind of Christians sigue la re-conversión del “Pastor Dan Poole”, un pastor evangélico que esta pasando por una crisis de fe y vocación. El Pastor Dan conoce a Neo (Neil Edward Oliver), un profesor de ciencias que antes era pastor presbiteriano. Al comienzo del libro Dan admite: “me siento como un fundamentalista que esta perdiendo su base – que sus fundamentos se deslizan por sus dedos y se hacen pedazos al caer… siento que estoy perdiendo toda la estructura de mi fe”, a lo que Neo responde “tienes una fe moderna, una fe que desarrollaste en el territorio de la modernidad. Pero ahora estas emigrando a un nuevo territorio, a un mundo posmoderno”.[8] A lo largo de todo el libro Dan y Neo conversan sobre casi todos los temas que los evangélicos consideran esenciales, de manera que al final Dan puede ingresar al nuevo territorio de un cristianismo posmoderno.

En sus libros posteriores Brian McLaren ha seguido tratando temas centrales del cristianismo en forma detallada, como por ejemplo la evangelizaciónen Más preparado de lo que piensas: La evangelización como danza en tiempos posmodernos, la doctrina en A Generous Orthodoxy, y el mensaje de Jesús acerca del Reino de Dios en El mensaje secreto de Jesús.

bRIAN mCLAREN LIBROS

Se puede afirmar, por tanto, que el movimiento emergente considera que para que la buena noticia de Jesús y su Reino puedan ser comunicadas se necesita una deconstrucción teológica. Jones indica que una mala teología es la que ha engendrado muchas iglesias enfermas y ha provocado que muchas personas no entiendan realmente el significado de una vida en el seguimiento de Jesús. La esperanza de la conversación emergente, esto es, su misión, es el diálogo hacia una re-vigorización de la teología cristiana, no desde una torre de marfil, ni en la academia ni en los pulpitos, sino desde la calle.[9] Con esto quieren decir que la teología debe ser una actividad local, dialógica y temporal.[10]

Se puede concluir esta sección señalando que el movimiento emergente es eminentemente misionero, ya que toda la conversación y deconstrucción busca que las personas que viven en contexto posmoderno puedan hacerse discípulas de Jesús, incluso aquellas que viven dentro de la cristiandad moderna, o están desilusionadas con ella. El siguiente texto de Edward Schillebeeckx puede servir para iluminar las pretensiones del movimiento emergente:

los hombre son los sujetos de la fe; pero los hombres son también seres culturales. Por eso, según la cultura concreta en que viven los creyentes se modela de hecho la fe cristiana, y, al mismo tiempo, a través de ella esta fe se asimila vitalmente, y, por fin, en ella la fe es concretamente vivenciada por los hombres que viven aquí y ahora. Esta mediación sociocultural de la fe tiene por secuela que, cuando sobrevienen cambios fundamentales en el patrón cultural de la sociedad y en las categorías de experiencia y pensamiento que están vivas en él, los creyentes tiene dificultades con las figuras culturales dadas de la fe recibida. Hay que encontrar un remedio para esto si se quiere que la fe sea reconocible para los contemporáneos justamente en cuanto fe cristiana en el evangelio. Así, pues, a veces una ruptura histórica con las figuras culturales de la fe puede ser la única forma posible de hacer presente en lo actual la tradición cristiana creyente con fidelidad al evangelio. Por tanto es patente que la fe actual – dicho esquemáticamente – siempre ha de habérselas con “dos polos”: la tradición cristiana de revelación (la tradición creyente, experiencial y hermenéutica de la religión judeo-cristiana) y la situación en la que los creyentes viven aquí y ahora.[11]

El movimiento emergente entiende que la ruptura histórica con una fe cristiana interpretada desde la modernidad, es la única forma posible de hacer misión con fidelidad al evangelio en la presente época posmoderna contemporánea.

3. El aura de las iglesias emergentes

El movimiento emergente no realiza sólo una deconstrucción teológica sino que busca deconstruir el cristianismo en general, esto es, busca una nueva forma o tipo de vida cristiana, incluyendo la vida de fe comunitaria o eclesial.

Jones afirma que no hay forma de saber cuantas iglesias emergentes existen en los Estados Unidos, es más, no hay forma de calificar qué es lo que hace que una iglesia emergente sea considerada como tal. Las iglesias emergentes tienen todo tipo de tamaño y forma y vienen desde distintos trasfondos denominacionales. Debido a esto es imposible definirlas.[12]

Lo que las iglesias emergentes si comparten es un cierto ethos o aura, una cierta sensibilidad hacia el contexto posmoderno y hacia las personas con inquietudes espirituales. Generalmente carecen de las limitaciones de las iglesias más tradicionales, tanto en lo teológico como en lo estructural, lo que les permite tener libertad para explorar nuevas maneras de ser fieles al evangelio de Jesús.

Aunque como se ha señalado anteriormente, es imposible definir a las iglesias emergentes, estas comparten ciertos elementos comunes que se pueden destacar.

En primer lugar se puede señalar que las iglesias emergentes carecen de una estructura denominacional, por lo que se entienden a sí mismas como comunidades de fe locales donde, para vivir fielmente en el seguimiento de Jesús, es necesario dialogar comunitariamente en torno a la fe, la vida y la Biblia, desde el propio locus teológico. Aunque en la actualidad están surgiendo redes emergentes dentro de algunas denominaciones importantes, como son la Bautista (Baptis-emergent) y la Anglicano (Anglo-emergent). En el futuro se verá cómo estas redes afectan al movimiento en general.

En segundo lugar, y debido a la primera característica antes mencionada, las iglesias emergentes carecen de artículos de fe o dogmas y generalmente sostienen una “ortodoxia generosa” en su creencias y en sus prácticas. Al contrario de establecer en forma definida cuáles son la creencias correctas y las conductas correctas, acogen muchas tradiciones cristianas, desde las tradiciones protestantes hasta las tradiciones católico-romanas. Esto hace que se puedan considerar comunidades verdaderamente ecuménicas. Para ejemplificar esto se puede mencionar el título completo del libro de McLaren A Generous Orthodoxy, donde afirma que sigue humildemente la senda de San Agustín al escribir sus propia confesión de fe. El título completo se podría traducir de la siguiente manera: Una ortodoxia generosa, por qué soy misional, evangélico, post/protestante, liberal/conservador, místico/poético, bíblico, carismático/contemplativo, fundamentalista/calvinista, anabautista/anglicano, metodista, católico, verde, encarnacional, depresivo-pero-con-esperanza, emergente, cristiano sin terminar.

En tercer lugar se puede mencionar que muchas iglesias emergentes, aunque no todas, comparten lo que se denomina “adoración alternativa”, esto es, incluyen en su liturgia y servicios religiosos muchas prácticas cristianas que no pertenecen tradicionalmente a las iglesias evangélicas, como son las Estaciones de la Pasión, los laberintos de oración, la Lectio Divina, etc. Algunas iglesias emergentes adornan sus lugares de reunión con velas, mientras que otras se reúnen en salones con sofás y mesas, lo que las hace más parecidas a un café o pub que a una iglesia tradicional. Algunos pastores, como por ejemplo Tim Keel, pastor de la Iglesia Jacob’s Well Church, explican que la gente experimenta a Dios emocionalmente, intelectualmente, relacionalmente y estéticamente, y es debido a esto que la iglesias emergentes optan por una “adoración alternativa”.

En cuarto lugar se puede señalar que los emergentes consideran que la iglesia debe funcionar más como un open-source software, un scale-free network, o un Wiki database, y menos como una jerarquía o una burocracia. Afirman que las jerarquías y la burocracia no son malas en sí mismas, pero la iglesia no debiera organizarse de esa manera. El día de hoy hay mas interés por organizaciones y movimientos que se desarrollan de forma descentralizada y horizontal, donde los participantes pueden entrar y salir libremente, y donde la misma organización es autónoma pero esta en constante cooperación con otras organizaciones y movimientos similares. Es debido a esto que muchas iglesias emergentes han dejado de realizar en su liturgia predicaciones u homilías en forma de monólogos y optan por predicaciones elaboradas por un conjunto de personas en la comunidad o por servicios en donde la predicación es remplazada por una Lectio Divina, esto es, una lectura comunitaria de la Biblia en espíritu de oración.

En quinto lugar, y directamente relacionado con el punto anterior, las iglesias emergentes  consideran que debido a que la comunidad cristiana debe ser un grupo de relaciones horizontales de amistad se debe rechazar la distinción entre el clero y el laicado.

Como último punto se puede mencionar que los emergentes comparten una eclesiología similar a la eclesiología anabautista, esto es, consideran que la obra de Jesús no fue establecer un conjunto de ideas o principios para reformar o incluso revolucionar la sociedad, sino que principalmente consistió en establecer una comunidad de personas que encarne el perdón, la ayuda mutua, y el amor en sus rituales y su disciplina. En este aspecto consideran que la iglesia no comunica el mensaje de Jesús, sino que ella misma es el mensaje. Por eso la deconstrucción de la iglesia es tan importante.

4. Deconstruir el poder en la comunidad de fe.

Desde las descripción de las iglesias emergentes desarrollada en la sección anterior se pueden señalar algunas alternativas sobre el uso del poder dentro de la comunidad de fe.

Se puede destacar, en primer lugar, el hecho de que debido a que las iglesias emergentes no pertenecen a super-estructuras denominacionales/institucionales, estas no tienen que lidiar con estructuras de poder que dictan a la comunidad de fe local sus objetivos y agenda en la búsqueda de mantener el status quo y adherencia que todas organizaciones e instituciones religiosas están perdiendo en la posmodernidad. Al estar el poder en manos de la propia comunidad de fe local, esta puede determinar su propios objetivos y su agenda hacia los propósitos del Reino de Dios y su justicia.

En segundo lugar, las comunidades de fe emergentes carecen de artículos de fe y dogmas, todo es conversable, no hay preguntas tabú, por lo que la labor pastoral no se presenta como aquella que pretende regular la ortodoxia y la ortopraxis desde una posición de poder autoritario delegado directamente por la divinidad. Sino que se centra, por el contrario, en el servicio entendido como facilitación de una “ortodoxia generosa”. Se suprime, por tanto, radicalmente la distinción entre clero y laicos, lo que cambia las relaciones de poder tradicionales dentro de la comunidad de fe.

En tercer lugar, ya que las iglesias emergentes son comunidades descentralizadas y horizontales, el poder esta en la propia comunidad de fe y en cada integrante de ella de forma particular. Cada persona que participa en la iglesia tiene el poder para determinar la ortodoxia y ortopraxis de la comunidad y para decidir en forma autónoma su grado de compromiso con ella.

Conclusión

No cabe duda que en el contexto eclesial chileno y latinoamericano, donde cada día surgen nuevas iglesias y movimientos con enfoques en las áreas de misión, eclesialidad y poder que están lejos de la perspectiva del Reino, las propuestas del movimiento emergente se presentan como una alternativa positiva en la prosecución de una misión, eclesiología y uso del poder que sea pertinente para nuestra época contemporánea y a la vez fiel al Reino de Dios y su justicia.

Para finalizar es importante destacar que en Chile hay un grupo cristiano que parece compartir todas las características de una iglesia emergente, aunque no se denomina como tal. Este grupo se llama Comunidad de Reflexión y Espiritualidad Evangélica(CREE). Originalmente organizado como un grupo de reflexión teológica, hoy el CREE es una Comunidad que reúne a personas de diferentes iglesias cristianas que se han unido para crecer y colaborar juntos al servicio del Reino de Dios. El CREE tiene un espíritu realmente ecuménico y está constituido por pastores, docentes de instituciones teológicas, profesionales, estudiantes, universitarios, seminaristas, dueñas de casas, etc. que han empezado juntos a considerar el significado histórico de un discipulado cristiano integral. Su preocupación central es la formación de discípulos de Cristo que vivan su fe en cada área de la vida.

[1] Cf. Jones, Tony. The New christians: Dispatches from the emergent frontier.  Josey-Bass. 2008. Pág. 47.
[2] Cf. http://www.emergentvillage.com. Emergent Village is a growing, generative friendship among missional Christians seeking to love our world in the Spirit of Jesus Christ.
[3] Cf. Jones, Tony. Op. Cit. Pág. XVIII.
[4] Cf. Ibid. Pág. 38.
[5] Cf. Ibid. Pág. 74.
[6] Cf. Emergent Village Values and practices, posteado originalmente en http://www.emergentvillage.org el año 2001 y revisado el 2006. citado por Jones, Tony.Op Cit.Pág. 222.
[7] . Jones, Tony. Op. Cit. Pág. 96.
[8] McLaren, Brian. A New Kind of Christians: A Tale of Two Friends on a Spiritual Journey. Jossey-Bass. 2001. Pág. 12.
[9] Cf. Jones, Tony. Op. Cit. Pág. 104.
[10] Cf. Ibid. Pág. 111ss.
[11] Schillebeeckx, Edward. Los hombres, relato de Dios. Salamanca: Ediciones Sígueme, 1994. Pág. 69
[12] Cf. Jones, Tony. Op. Cit. Pág. 175.
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